Constantemente se nos dice que todos somos puertorriqueños y por lo tanto que compartimos un interés común. Se afirma que lo que es bueno para la economía de Puerto Rico redundará en beneficio de todos los puertorriqueños. Que somos como una gran familia y que debemos permanecer unidos.
Nada más lejos de la verdad. La sociedad puertorriqueña, al igual que otras sociedades capitalistas, está claramente dividida en clases sociales con intereses opuestos. La gran mayoría compone la clase trabajadora que crea todas las riquezas pero vive en la pobreza, mientras una pequeña minoría de ricos goza de todas las comodidades. En Puerto Rico el 20% de la población disfruta del 75% del ingreso mientras más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza.
Esta gran desigualdad social refleja el hecho de que los capitalistas y los trabajadores tienen intereses antagónicos, intereses de clase que no se pueden reconciliar, ésto es, si un grupo gana el otro pierde. Cada centavo pagado al trabajador en forma de salarios es un centavo menos que el capitalista recibirá en forma de ganancias y vice versa. Por lo tanto la idea nacionalista que afirma la unidad de intereses de todos los puertorriqueños está profundamente equivocada.
En mayo pasado las megatiendas Builders Square fueron compradas por las ferreterias Massó. El semanario Claridad celebró la victoria de Massó afirmando que: 3El secreto del éxito de las Empresas Massó a lo largo de 47 años radica en la prestación de servicios Œa lo puertorriqueño1...2 Sin embargo, los empleados del Builders Square de Bayamón no tuvieron nada que celebrar y organizaron un piquete de protesta cuando se enteraron que Massó les reduciría sus beneficios y sus salarios de 8, 9 y 10 dólares la hora al nuevo salario mímino de $5.15.
Para los trabajadores la nacionalidad del patrono que los explota no debe tener importancia alguna. Todos los patronos tratan de pagarle lo menos posible a sus empleados. Debido a que los capitalistas están continuamente compitiendopor vender sus productos en mayor cantidad y a menor precio que sus competidores, éstos tienen que pagar bajos salarios o de lo contrario arriesgan irse a la ruina económica. Para los capitalistas asegurar sus ganancias es más importante que cualquier idea de nación.
El revolucionario ruso Vladimir Lenin diferenciaba entre dos tipos de naciones, las naciones opresoras y las naciones oprimidas. En las naciones opresoras o imperialistas, el nacionalismo sirve principalmente para unir a la clase trabajadora con su propia clase dominante a la vez que los divide de los trabajadores de otros países. En los Estados Unidos miles de trabajadores norteamericanos aplaudieron las victorias imperialistas de la invación a Panamá y la guerra del Golfo Pérsico en la errada impresión de que esas victorias hacían a su nación más poderosa y por lo tanto contribuirían a mejorar su calidad de vida como trabajadores. En realidad los que se hacen más poderosos con esas victorias son sus enemigos de clase, los mismos capitalistas que los explotan continuamente.
Por otro lado, en las naciones oprimidas o coloniales, como Puerto Rico, el nacionalismo expresa las luchas contra los dominadores extranjeros. A principios de este siglo, el Partido Nacionalista de Puerto Rico fue uno de los pocos grupos que presentó una oposición anti-imperialista consecuente contra la dominación norteamericana en la Isla. Pero el nacionalismo afirma erroneamente que se trata de una lucha de todos los nacionales de la nación oprimida contra todos los nacionales de la nación opresora. Es bien importante aclarar que los dominadores extranjeros, en nuestro caso, no son todos los norteamericanos, sino tan solo la clase dominante norteamericana, es decir, los patronos. La lucha contra el coloniaje debe estar dirigida contra aquellos que tienen poder en la sociedad norteamericana y no contra los trabajadores. Debe ser una lucha anti-imperialista y no una lucha anti-americana.
Los socialistas luchamos por la liberación nacional pero no somos nacionalistas, somos internacionalistas. Para los socialistas la independencia de Puerto Rico no es una cuestión de principios, sino una cuestión táctica. Es decir, la independencia de Puerto Rico no es siempre deseable, sino solamente en la medida en que avance las luchas de la clase trabajadora internacional. Por ejemplo, si en los Estados Unidos ocurriera una revolución socialista, la independencia en ese contexto podría significar un rechaso al socialismo y la continuación de prácticas capitalistas en la Isla, lo que perjudicaría tanto a los trabajadores puertorriqueños como a los norteamericanos.
En realidad, Estados Unidos está dirigido por una clase sumamente conservadora que es una fuerte defensora del capitalismo. Si los trabajadores puertorriqueños se levantaran contra la clase dominante puertorriqueña tendrían una buena probabilidad de salir victoriosos. Pero en la presente relación colonial en que Puerto Rico se encuentra, los trabajadores puertorriqueños se tendrían que enfrentar también a la clase dominante norteamericana que cuenta con los recursos industriales y militares que hacen de Estados Unidos la potencia mundial más poderosa. Es por esta razón que la independencia de Puerto Rico es necesaria para que los trabajadores en Puerto Rico puedan lograr el socialismo.
Para que la lucha por la independencia sea exitosa hace falta la solidaridad activa de los trabajadores en Estados Unidos y en otros países. Si, por ejemplo, los trabajadores norteamericanos se niegan a cooperar con su gobierno, la capacidad militar de Estados Unidos se vería neutralizada. En este sentido la lucha por la independencia de Puerto Rico es una lucha internacional que no depende solamente de lo que suceda en la Isla. Lenin insistía en que los trabajadores de los países imperialistas debían apoyar el derecho a la auto-determinación de las naciones oprimidas. Según Lenin: "Solo el reconocimiento por parte del proletariado del derecho de las naciones a la secesión puede asegurar completa solidaridad entre los trabajadores de varias naciones ...." Para que esto suceda hace falta que los trabajadores norteamericanos comprendan, en el proceso de luchar por sus propias demandas, que sus intereses no coinciden con los de sus patronos, sino con los de los trabajadores de todos los países.
Sin embargo, la clave en la lucha contra el imperialismo norteamericano en Puerto Rico radica en las luchas de los trabajadores puertorriqueños por mejores salarios, hospitales, escuelas, viviendas y empleos. Sólo en el proceso de conducir estas luchas los trabajadores descubrirán que en Puerto Rico la independencia es necesaria para librarse de la explotación. Pero este tipo de apoyo a la independencia no tiene nada en común con el patriotismo. Los trabajadores no deben identificarse con su nación sino con su clase. Por el contrario, el nacionalismo exije lealtad a la patria y que nos definamos como puertorriqueños en oposición a lo extranjero, como lo expresa la máxima albizuísta "o yanquis, o puertorriqueños". En opinión de Juan Mari Brás "El punto más fuerte con que cuenta el independentismo en este momento... es el de la afirmación de la nacionalidad puertorriqueña."
Esto es un error. Si los trabajadores anteponen su nacionalidad a sus intereses de clase, nada impedirá que una vez lograda la independencia, una nueva clase dirigente puertorriqueña continue explotandolos, limitando sus derechos y ofreciendoles servicios inadecuados. Todo tipo de sacrificios y privaciones serían exigidos en nombre del patriotismo. De modo que la pregunta fundamental es qué tipo de independencia queremos, una que beneficie a los ricos o una que beneficie a los trabajadores. Para que los trabajadores salgan triunfates deben anteponer sus intereses de clase sobre el interés de otras clases sociales. La fuerza de la clase trabajadora radicará en su nivel de organización, en la solidaridad internacional que logren y en la capacidad de terminar con los prejuicios que desunen a los trabajadores en Puerto Rico, como la discriminación contra los dominicanos y la violencia contra la mujer. Al final, sólo el socialismo garantizará el bienestar de los trabajadores.
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