Socialismo Internacional # 7


15 de enero de 1998

Organización Socialista Internacional

Resistencia contra la Mano Dura.

por Roberto Barreto

Es cada vez más común que pequeños motines y confrontaciones contra la presencia de la policía en los residenciales y barrios del país se esten sucitando como respuesta a la epidemia de abusos que la policía comete contra los residentes de las comunidades pobres. Son varios ya las personas inocentes que han sido asesinados por la policía durante persecusiones incluyendo varios niños y niñas. Invariablemente la policía argumenta que las muertes no fueron causadas por balas de la policía y se niegan a aceptar ninguna responsabilidad por provocar balaceras en lugares altamente poblados.

El pasado 18 de diciembre, tres policías estatales que estaban de servicio en el residencial público Las Margaritas dispararon y mataron al joven de 13 años Luis David Ortiz, mejor conocido como Talín. La policía le disparó al joven cuando este corría hacia casa de su mamá. Según la versión oficial de la policía, los oficiales estaban envueltos en una balacera contra dos sujetos armados cuando Talín fue herido, pero los testigos afirman que no hubo tal balacera. En realidad era de noche y uno de los policías se puso nervioso cuando Talín comenzo a correr y le disparó, matando al joven.

Los testigos informan que la policía se negó a llevar a Talín al hospital. Los residentes de Las Margaritas encolerizados se amotinaron y atacaron a la policía con piedras, palos y botellas causandole heridas a dos de ellos. Al otro día los residentes apedrearon el cuartelillo del residencial mientras gritaban “Asesinos... Mataron un inocente” y prometieron que “Vamos a hacer justicia.” Ante el coraje de los residentes la policía tuvo que remover el cuartelillo del lugar.

Por su parte el Superintendente de la Policía, Pedro Toledo explicó lo sucedido culpando a la comunidad de Las Margaritas de ser “problemática.” Ante los reclamos legítimos de los residentes de que se encuentre al policía responsable del asesinato, Toledo contesta con evasivas, afirmando que cuando la policía realiza una investigación los residentes de Las Margaritas no les dan información. Para colmo, el funeral del joven Luis David estuvo fuertemente escortado por la fuerza policial.

Los residentes de Las Margaritas estan indignados y encolerizados por la muerte de uno de sus niños. La mamá de Talín le dijo a El Nuevo Día, “es bien difícil y doloroso perder a un niño bueno y humilde, que no tenía armas ni récord sucio en medio de la Navidad.”

Luego en enero 8 los residentes se amotinaron cuando la policía entró a hacer un arresto pero brutalizó a todo el que se encontrara en su camino. Un video de TeleOnce muestra el momento en que dos policías agreden a un residente por tener una cerveza en la mano. Un residente le dijo a Socialismo Internacional “cuando la policía entra aquí lo tratan como si uno fuera inhumano solamente por que uno es pobre”. En días posteriores algunos residentes atacaron una construcción cercana por entender que la policía la utilizaba para espiar a la comunidad. La respuesta policial fue volver a invadir el residencial por tercera vez con 400 policías.

La determinación de detener los abusos policiales de parte de muchos residentes en Las Margaritas ha atraido la atención de algunos políticos. La alcaldeza de San Juan, Sila M. Calderón ha dicho, “...estoy en desacuerdo con las invasiones masivas de la Policía en esos lugares de limitados recursos económicos porque a esos residentes hay que respetarlos también en su dignidad.” Por su parte Fernando Martín se manifestó contra un operativo realizado por agentes de la Agencia Federal Antidrogas (DEA) en el residencial Arístides Chavier en Ponce el pasado14 de enero. En esa ocasión los residentes también apedrearon a la policía.

Las manifestaciones de los políticos llegan demasiado tarde para ser creibles. Las ocupasiones a barrios y residenciales llevan ocurriendo hace ya muchos tiempo sin que éstos hallan levantado su voz de protesta mientras la Mano Dura se mantenía fuerte. Pero ahora que la política de Mano Dura ha sido puesta en crisis por pequeños levantamientos espontaneos, por repetidos motines en la cárceles y porque el público no ha visto los resultados prometidos, algunos políticos oportunistas ven la posibilidad de capitalizar criticando la Mano Dura para ganar votos.

La lucha contra la Mano Dura y el abuso policial se ha adelantado con eventos como el de Las Margaritas o los motines recientes en las cárceles de Aguadilla y Guayama. También se debe mensionar el pasado 7 de octubre cuando los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico expulsaron a la fuerza de choque del Recinto de Río Piedras. Pero para lograr detener la Mano Dura es necesario unir los reclamos por vivienda, mejores escuelas y hospitales, mejores salarios y condiciones de trabajo, con la lucha para detener la guerra que el gobierno sostiene contra los pobres.

Las luchas contra la privatización o por el derecho a la huelga para los empleados públicos estan fuertemente relacionas con la política de Mano Dura aunque al presente esten organizadas como luchas separadas. Cuando se asignan más fondos para las cárceles y menos dineros para las escuelas, el gobierno está estableciendo sus prioridades. El esfuerzo por empobrecer a los trabajadores, quitarle derechos adquiridos, cortar programas de asistencia social y privatizar los servicios públicos conlleva el fortalecimiento de la policía para forzar la aceptación de niveles de vida más bajos. Los métodos cada vez más represivos que la policía desarrolla con la excusa de que estan luchando contra el crimen, luego se utilizan contra grupos que defienden sus derechos o exigen mejoras en su calidad de vida. Por ejemplo, en la Cárcel de Bayamón se utilizaron los caballos de la FURA contra familiares de los confinados congregados en los portones que exigían el derecho a visitarlos.

Por eso la lucha contra la privatización y los derechos sindicales debe unirse a los reclamos de los confinados y de las muchas víctimas del abuso policial. De esa unidad puede surgir un movimiento con la fuerza de terminar con la política de privatización y con la Mano Dura a mediano plazo. A largo plazo tiene el potencial de desarrollarse en un movimiento capaz de erradicar el sistema que ha causado tanto sufrimiento y pobreza y colocar en su lugar una sociedad nueva dirigida democráticamente por los propios trabajadores.

Argumentos para el socialismo revolucionario

¿Son las revoluciones violentas?

por John Molyneux

La revolución tendrá aspectos violentos por el simple hecho que la clase dirigente no renunciará voluntariamente a sus riquezas y a su poder. Pero , si se rechaza la revolución por que implica violencia, se rechaza también la posibilidad de derrocar el capitalismo.

Y por más violenta que pueda resultar la revolución, no se acerca siquiera a la violencia que caracteriza al capitalismo vigente. Por que es imposible separar el capitalismo de la violencia que provoca día tras día.

El proceso cotidiano de ls producción expone al trabajador a daños, enfermedades y hasta la muerte: todo en honor a la plusvalía. Es una violencia condenar a miles de millones de seres humanos a la pobreza, y a cientos de millones al hambre donde hay tanta riqueza.

Vemos la violencia de las dictaduras militares que, en muchas partes, son la única forma en que puede sobrevivir el capitalismo; y claramente vemos la violencia del imperialismo que lo sostiene. Y tengamos en cuenta la violencia de las guerras capitalistas que reclamaron más de cien millones de víctimas en lo que va del siglo y que amenaza todavía con la violencia última de la guerra nuclear.

Ningún sistema basado en la explotación de la gran mayoría por una minoría puede mantenerse sin violencia. El sistema que se basa en la lucha por los beneficios, la competencia entre empresas y naciones, no puede descartar la guerra.

La única manerra de poner fin a esta violencia continua es mediante el empleo de la violencia colectiva de la revolución para derrocar el capitalismo.

Sin embargo debemos rechazar la imagen capitalista de la revolución como un inmenso derramamiento de sangre. La revolución es violenta, ya que representa la imposición a la fuerza de la voluntad de una parte del pueblo, la mayoría trabajadora,sobre otra, la minoría dirigente. Pero precisamente por ser la voluntad de la mayoría sobre la minoría la que se impone, lo más probable es que sea una violencia relativamente limitada.

La burguesía no puede luchar directamente, por ser tan pocos; generalmente depende de otros, sobre todo de los trabajadores uniformados , que la representarán en el campo de batalla. Toda la violencia de la clase dirigente la realiza un sector de trabajadores contra otro.

Un movimiento trabajador unido, dispuesto a luchar y correctamente dirigido, lo puede impedir. Es capaz de romper el poder de la burguesía ganándose a la base del ejercito. En un caso semejante, la clase dirigente no es capaz de ofrecer el grado de resistencia que requiriría de una amplia violencia por parte de los trabajadores. Ese fue el proceso en la revolución rusa de 1917, y fue por eso que la insurrección de octubre en Petrogrado cobró tan pocas vidas.

Cabe señalar que la revolución no empieza con un acto de violencia por parte de los revolucionarios, sino que esta surge de la lucha de clases misma en el momento en que los conflictos de clase dentro del capitalismo ya no pueden contenerse.

Necesaria

Si la clase trabajadora se niega a emplear la fuerza necesaria en el momento indicado, se expone a la violencia mucho mayor de la represión capitalista. A la derrota de la comuna de Paris de 1871, por ejemplo, se mató a más de 30.000 Comuneros en unos cuantos días.

Las contrarevoluciones facistas de Italia, Alemania y España cobraron millones de muertos. El golpe de estado chileno y el golpe polaco de 1981 tienen las mismas características. En cada caso, la negativa a llevar a a cabo la revolución fue castigada por una guerra civil de una violencia bárbara.

Los que rechazan la revolución por temor a la violencia se están dejando engañar por los argumentos hipócritas de aquellos políticos burgueses que predican la no violencia a los trabajadores, pero no la practican ellos mismos.

De vuelta a la página principal


© 1997 organizacion_socialista_internacional@hotmail.com